Pequeño siervo de un gran Dios - Dante Gebel



Todos necesitamos de tanto en tanto una palabra aduladora, un elogio, un reconocimiento; pero cuando nuestro estado emocional depende de la adulación y el éxito afecta nuestro carácter, es muy posible que comencemos a atrofiar nuestra espiritualidad. Dios ama la humildad; a los humildes les da honra, sabiduría, dirección, gracia, belleza. La humildad no es baja estima, no es vivir en la pobreza, sentirse insignificante o no tener sueños grandes. Dios quiere que prosperes sin olvidar de dónde vienes, que tengas éxitos reconociendo que todo se lo debes a Él y a Su grandeza.

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